A veces hay
cosas que pasan alrededor (cosas que hace la gente) que son muy extrañas, pero
como estamos tan acostumbrados no nos damos cuenta, sobre todo acá en Chile (yo
creo).
Por ejemplo, está que la gente que va por la calle a veces quiere hacer
comentarios, pero no se atreven a hacerlos directamente, (a la persona
involucrada) sino que lo dicen en voz alta pero para ellos mismos, es muy
chistoso cuando una se da cuenta.
Una vez yo iba caminando hacia la micro con
un vaso de plumavit en la mano que tenía una plantita de tomate. Las hojas del
tomate son puntudas y podría decirse que son ligeeeramente similares a las
hojas de marihuana, si se mira rápido. Me di cuenta de esto cuando vi la forma
en que me miraba la gente, fijamente o algo así. Era entre incómodo y chistoso.
Y durante todo el camino la gente me iba diciendo cosas como “aaa wena” o
sonidos como “uuu” o “mmm” incluso uno dijo “marihuana”. Lo raro es que no me
lo decían a mí sino que simplemente lo decían, como si hubiera alguien más escuchándolo
todo. Lo decían hacia la sociedad, para dejar bien claro que ellos se daban
cuenta de lo que estaba pasando. Cuando llegué finalmente a la micro el chofer
me dijo (riéndose pero sin mirarme directamente, echando la talla para el goma)
“está buena la hierba”, yo no le dije nada, por supuesto, me fui a sentar inocentemente
como si no me diera por aludida, porque lo mío era una matita de tomate nomás. Lo
siguiente que me sorprende de esto es que tanta gente no sepa diferenciar una
mata de tomate, fruta que comen todos los días.
Esto no fue
solo una vez, no señores, es un fenómeno que siempre pasa.
Otra vez, un par de años después, yo me había
puesto un pañuelo en la cabeza, porque hacía un poco de frío y me quería tapar
las orejas, y justo coincidió que el pañuelo era de ese color rosado- sandía-
claro, un poco parecido a los colores que usan los hare krishna, iba en la
micro de lo más normal y me doy cuenta de que todos me miran (se supone que disimuladamente)
yo no sabía por qué hasta que empecé a escuchar susurros que decían “krishna” o
algo así. Lo más notable fue que pillé en pleno a un susurrador, me miró de reojo
y después mirando hacia otro lugar, con la vista perdida en el vacío dijo “mm
hare krishna”. No me lo dijo a mí ni a nadie, le dijo al mundo que él sabía perfectamente qué era eso y que es muy culto por saberlo o algo así. Honestamente me
exaspera un poco, me dan ganas de decir “¿Cómo dijo?” o algo así, para que
hablen de frente que sea o para que les de vergüenza.
Bueno y así
me ha pasado muchas veces, es un fenómeno extravagante de la sociedad chilena,
que no se aguanta ver algo distinto sin comentarlo. tiene un poco que ver con la discriminación y un poco con curiosidad morbosa y metiche.
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